No sé si algún día leerás elas cartas que te escribo, pero hace tiempo que siento la necesidad de decirte todas estas cosas que sé que ahora no puedes entender.
Tienes casi treinta y tres años, los mismos que tus padres estamos llorando, y riendo, contigo y por ti.
Lloramos de alegría cuando supimos que ibas a venir al mundo, lloramos cuando naciste durante aquel largo, intemináble y doloroso parto.
También hemos reído y sentido contigo todos tus triunfos, desde los primeros dientes, las primeras palabras, los primeros pasos, la guardería, el colegio, tus logros en yudo , tus notables en los estudios tu ilusión con la pintura (eres una gran artista, aunque no quieras reconocerlo). Pero de pronto, con tus catorce años recien cumplidos decidiste que tu familia no era importante en tu vida, ¡dios mío de repende habías Desc ubierto que eras heavy¡, yo nunca he sabido bien por qué en cuestión de dos meses toda nuestra vida cambió de aquella manera.
Ya no estudiabas, sólo te dedicabas a pasear los libros (lo hiciste durante los siete años que tardaste en terminar la secundaria y otros ¿cinco?, ya no recuerdo cuantos, en que estudiaste magisterio, para dejarlo sin acabar a falta de 3 asignaturas, y durante todos estos años… psicólogos, novios, huidas de casa, vuelta a casa, siempre para decir que la culpa de todo era nuestra. Y hubo un tiempo en el que estuvimos convencidos de que así era.
Y ahora, después de intentar hacerte mucho daño a ti misma nos dicen que tienes un trastorno de personalidad autoagresivo., ¡dios mío que duro suena¡
Pero al fín hemos conseguido convencerte para ir a donde te pueden ayudar, hemos conseguido sacarte de esa relación que te estaba destruyendo, y quiero creer que ahora empezaremos a ver la luz.
Mi amor, no te hemos encerrado en ninguna cárcel, no te hemos “metido” en un hospital para “quitarte de en medio”, te hemos llevado al sitio en que pueden ayudarte a poner un poco de orden en tu preciosa cabeza, para que luego puedas emprender el vuelo tú sola.
No queremos que sigan dando trompos por la vida y caigas una y otra vez en ese agujero de ansiedad y depresión en el que ahora estás metida, pero debes de tener en cuenta que aunque tu no lo creas así, es estando donde estás ahora y el tiempo que tus médicos consideren oportuno, como vas a poder superar tu enfermedad y poder de nuevo remontar el vuelo y salir del nido, para terminar todos eses proyectos tuyos.
Ahora eres como una niña que necesita mucha ayuda para poder dar los primeros pasos sola, para eso estamos nosotros cada día junto a ti, para eso estás ahí, y con la ayuda de tus médicos y la nuestra, en poco tiempo podrás empezar de nuevo a caminar tú sola por la vida.
Pero tú también has de ayudarnos, deja atrás a esa persona que tanto daño te ha hecho, borra su teléfono de tu lista de amigos, y borra también su nombre y su imagen de tu preciosa cabeza, no leas sus mensajes, no escuches sus palabras, piensa que ha muerto, que no existe, no se merece ni la poquita sal que contiene una sola de esas lágrimas que día a día derramas sobre mi hombro.
Piensa en ti mi amor, piensa en todas las cosas que tienes que hacer, en todos los años que aún tienes por delante, eres una niña, te queda mucho por pintar, mucho por leer, y tanto y tanto por aprender que te van a faltar años para poder hacerlo todo.
TIENES TODA UNA VIDA POR DELANTE.
Tienes toda nuestra vida junto a ti para volver a levantar el vuelo y vivir, disfrutar y reír, para que podamos volver a ver brillar de nuevo estrellitas en tus preciosos ojos verdes.
Eres joven, bonita e inteligente, rompe definitivamente el hilo que aún te une a ese sujeto que tanto daño te ha hecho, y suelda firmemente el que ese personaje ha hecho que se deshilara en tu cabeza,
VIVE MI AMOR, sé tú de nuevo.
Te quiere:
tu amatxo